ADE y VibeLab presentan el Nighttime Culture Index.
ADE y VibeLab presentan el Nighttime Culture Index, un estudio que analiza la cultura nocturna, la seguridad, la diversidad y el acceso a la música en seis ciudades del mundo.
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10/22/20266 min read


ADE y VibeLab analizan el futuro de la cultura nocturna con un estudio global
¿Qué hace que una escena electrónica siga creciendo? No se trata solo de tener grandes festivales, clubes llenos o artistas reconocidos. También importa cuánto cuesta salir, qué tan seguros se sienten los asistentes y qué oportunidades existen para quienes hacen posible la música. Estas son algunas de las cuestiones que aborda el nuevo Nighttime Culture Index (NCI), presentado por Amsterdam Dance Event (ADE) y VibeLab.
El estudio se dio a conocer durante la edición aniversario de ADE y pone el foco en seis ciudades: Ámsterdam, Lagos, Nueva York, São Paulo, Seúl y Sídney. A través de datos, encuestas y testimonios, la iniciativa busca entender cómo se vive la cultura nocturna en diferentes partes del mundo y cuáles son los retos que enfrenta para seguir desarrollándose.
Porque la vida nocturna va mucho más allá de una pista de baile. Detrás de cada evento hay artistas, promotores, clubes, colectivos y comunidades que trabajan para mantener viva una escena. Y, aunque cada ciudad tiene su propia realidad, muchas comparten desafíos similares.
El Nighttime Culture Index analiza seis aspectos fundamentales: la creatividad, los espacios disponibles, la diversidad, el sentido de comunidad, las políticas públicas y la sostenibilidad. En total, reúne 30 indicadores que ayudan a entender qué está funcionando, qué necesita mejorar y quiénes tienen acceso a estas experiencias.
Para elaborar el informe, el equipo analizó más de 12.000 programaciones de eventos, evaluó más de 3.000 establecimientos e investigó cerca de 30.000 eventos culturales no musicales. También recopiló opiniones de cientos de personas y consultó a especialistas vinculados con la cultura nocturna.
Salir de fiesta puede costar mucho más de lo que imaginamos
Uno de los datos que más llama la atención tiene que ver con el precio de salir. Según el estudio, la entrada a una noche habitual de club equivale aproximadamente a una hora de trabajo con el salario mínimo en Sídney. En Ámsterdam representa 1,3 horas; en Seúl, 1,7; en Nueva York, 1,8; en São Paulo, nueve horas; y en Lagos, cerca de 25 horas.
Y eso es solo la entrada: todavía faltan el transporte, las bebidas y los demás gastos de la noche.
La diferencia ayuda a entender una realidad importante: no todo el mundo tiene las mismas posibilidades de disfrutar de la música y formar parte de una escena electrónica.
También influye la disponibilidad de espacios. Nueva York y Ámsterdam cuentan con unos 50 establecimientos dedicados a la música por cada millón de habitantes, mientras que en Seúl hay alrededor de 12, en São Paulo siete y en Lagos poco más de uno.
Por eso, el informe destaca el valor de los espacios independientes y autogestionados. Muchas veces, estos lugares son el punto de partida para artistas emergentes y colectivos que buscan experimentar, organizar sus primeras fiestas y conectar con nuevos públicos sin asumir los costes de los grandes establecimientos.
Como señala Jan-Willem van de Ven, director general de Amsterdam Dance Event, una industria nocturna necesita una cultura que permita a las personas participar. Si salir cuesta el equivalente a un día de salario en algunas ciudades, el problema merece la atención de toda la industria.
La seguridad también forma parte de la experiencia
Disfrutar de un evento no debería terminar con la preocupación de cómo regresar a casa. Sin embargo, el estudio muestra que la percepción de seguridad cambia considerablemente cuando las personas salen de los clubes y llegan a las calles.
En São Paulo, el 73 % de los encuestados afirmó sentirse seguro dentro de los establecimientos, frente a apenas el 11 % en las calles. En Lagos, el 74 % manifestó sentirse seguro dentro de los locales, mientras que solo el 20 % dijo sentir lo mismo en el exterior.
Estas preocupaciones pueden cambiar por completo los planes de una persona. Durante el último año, el 70 % de los encuestados en São Paulo y el 84 % en Lagos afirmó haber evitado salir o visitar determinados lugares por motivos de seguridad.
También existen diferencias entre hombres y mujeres. En Ámsterdam, el 28 % de las mujeres encuestadas dijo sentirse seguro al regresar a casa por la noche, frente al 61 % de los hombres. En Sídney, los porcentajes fueron del 48 % y el 75 %, respectivamente.
Una escena nocturna saludable no se construye únicamente dentro de un club. También necesita que las personas puedan llegar, disfrutar del evento y regresar a casa con tranquilidad.
Más diversidad en los carteles, pero también detrás de escena
La música electrónica ha abierto espacios para nuevas propuestas y comunidades, pero todavía queda trabajo por hacer en materia de representación.
Según el NCI, las mujeres y los artistas de género diverso representan entre el 27 % y el 32 % de las programaciones analizadas en las seis ciudades. La desigualdad también aparece en los puestos de dirección y propiedad de los establecimientos.
Los especialistas de cinco ciudades calificaron negativamente la representación de mujeres, personas LGBTQIA+ y otras comunidades marginadas en estos espacios de decisión. En Ámsterdam y Seúl, además, señalaron que la diversidad detrás de escena está empeorando.
Al mismo tiempo, muchas iniciativas independientes, alternativas y queer están impulsando eventos más inclusivos, espacios más seguros y nuevas formas de cuidar al público. El problema es que estos proyectos suelen ser más vulnerables cuando suben los costes y los presupuestos empiezan a quedarse cortos.
La conclusión es clara: la diversidad no consiste solamente en quién sube al escenario, sino también en quién organiza, decide y tiene la oportunidad de formar parte de la industria.
La noche no es solo un negocio: también es cultura
Cada vez más ciudades cuentan con responsables públicos u oficinas dedicadas a la actividad nocturna. Sídney, Nueva York, Ámsterdam y Seúl son algunos ejemplos. Sin embargo, el informe advierte que muchas de estas iniciativas siguen enfocándose principalmente en el turismo, los negocios y el movimiento económico.
El reto está en encontrar un equilibrio y reconocer que la vida nocturna también es un espacio de expresión cultural, encuentro y creación de comunidad.
En ciudades como São Paulo y Seúl, los participantes reclamaron que la noche se considere parte de la vida cultural, en lugar de abordarse únicamente desde cuestiones económicas o de control del ruido.
Y aquí hay algo importante: esta responsabilidad no recae solo en las autoridades. Los artistas, promotores, clubes y colectivos también pueden contribuir trabajando juntos, compartiendo recursos y participando en las conversaciones que definirán el futuro de sus escenas.
¿Qué significa esto para la escena electrónica?
Aunque la investigación se centra en seis ciudades, sus conclusiones abren una conversación que también interesa a quienes siguen y construyen la cultura electrónica en otras partes del mundo.
Detrás de cada festival, club o evento hay una comunidad que necesita espacios, oportunidades y condiciones para crecer. Mantener viva una escena implica mucho más que llenar una pista: también significa apoyar a nuevos talentos, facilitar el acceso a la música y crear entornos en los que diferentes personas puedan sentirse bienvenidas.
El Nighttime Culture Index busca precisamente eso: ofrecer información que ayude a comprender mejor la realidad de la cultura nocturna y a tomar decisiones que favorezcan su desarrollo.
Como explica Mirik Milan, cofundador de VibeLab, la cultura nocturna sigue prosperando incluso cuando la industria atraviesa momentos de presión. Para él, es importante darle espacio para hacer lo que mejor sabe hacer: reunir a las personas.
Una idea que también recoge Jane Slingo, directora para Asia-Pacífico de VibeLab, al destacar que detrás de cada indicador existen historias reales: colectivos que organizan fiestas con recursos limitados, promotores que arriesgan su propio dinero y artistas que construyen comunidades desde cero.
Al final, son esas personas las que mantienen viva la cultura nocturna.
Consulta el Nighttime Culture Index
Descarga el informe completo de resultados para conocer los principales hallazgos y los análisis de las seis ciudades.
Explora el panel interactivo del NCI y descubre cómo se evalúa cada ciudad en las seis dimensiones y los 30 indicadores.
La pregunta que queda sobre la mesa es sencilla, pero importante: ¿qué necesitamos para que la cultura nocturna sea cada vez más accesible, segura e inclusiva, sin perder aquello que la hace especial?
Fuente: Amsterdam Dance Event (ADE) y VibeLab.


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